Un estudio realizado por la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) detectó que la cementera Loma Negra Sociedad Anónima redujo la relación entre el costo laboral y los resultados positivos en un 53 por ciento durante la dictadura que gobernó el país entre 1976 y 1982.

En el marco de investigar la responsabilidad civil durante los años de plomo, la Procuración General de la Nación produjo un informe que compromete a los máximos responsables de Loma Negra SA, exceptuando a su histórica dueña, Amalia Lacroze de Fortabat, que murió en 2012. El informe demuestra que la empresa obtuvo ganancias extraordinarias en aquella época al ahorrarse el pago de indemnizaciones y de juicios laborales, entre otros beneficios. La OFINEC detectó que a partir de marzo de 1977 “disminuyó abruptamente el monto estimado para afrontar juicios laborales”.

El análisis contable también muestra que Loma Negra se benefició con la política económica de la dictadura, ya que se le permitió tomar préstamos en dólares, los que luego resultaron licuados con la estatización de la deuda privada, en octubre de 1982, por parte del entonces presidente del Banco Central, Domingo Cavallo. Esos beneficios económicos coincidieron temporalmente con el asesinato del abogado de los trabajadores de la firma, Carlos Moreno, el 3 de mayo de 1977.  Moreno fue secuestrado el 29 de abril de ese año, torturado en una chacra de Tandil y asesinado el 3 de mayo con un disparo en el corazón, supuestamente tras un intento de escape.

Moreno era abogado asesor de la Asociación de Obreros Mineros de la Argentina y llevaba adelante varias causas laborales contra Loma Negra SA por enfermedades y reclamos por medidas de seguridad e higiene.

Carlos Moreno, secuestrado en 1977Estas conclusiones, que fueron difundidas en Página 12 por el periodista Horacio Verbitsky, son parte de un informe preliminar elaborado por la OFINEC, a cargo de la contadora Judith König, en el marco de la asistencia al fiscal Federal de Azul, Walter Romero, quien interviene en la investigación sobre la responsabilidad de los directivos de Loma Negra en la privación ilegal de la libertad, tortura y homicidio de Moreno.

En marzo de 2012, por el secuestro, tortura y muerte de Moreno, fueron condenados a prisión perpetua a los coroneles retirados Julio Tommasi y Roque Pappalardo y el suboficial mayor del Ejército José Luis Ojeda. También, fueron condenados a 15 y 11 años de prisión los hermanos Emilio y Julio Méndez, quienes cedieron la chacra que funcionó como el centro clandestino de detención conocido como “la quinta de Méndez”. En la sentencia, el Tribunal Oral ordenó profundizar la investigación penal sobre el “directorio de la cementera Loma Negra”.

La OFINEC difundió la información de 118 libros contables correspondientes al período 1975-1983, que fueron secuestrados por la Fiscalía de Azul. “De la tarea realizada surge que la empresa obtuvo resultado negativo únicamente en el balance que cerró el día 31 de marzo de 1976, y que en todos los períodos subsiguientes obtuvo ganancias que se fueron incrementando a lo largo de los años, logrando un pico máximo en el ejercicio que cerró el día 31 de marzo de 1981”, dice la OFINEC.

Desde 1975 en adelante, la empresa “pasó de soportar pérdidas por más de 100 millones de pesos a obtener ganancias que se incrementan a lo largo del período, logrando un pico máximo de casi 150 millones de pesos durante el ejercicio contable que cerró el día 31 de marzo de 1981”. La OFINEC sostiene que “la empresa logró incrementar su margen de rentabilidad a lo largo del período a través de una reducción de costos, entre ellos, el costo laboral que refiere a los sueldos y jornales de los trabajadores vinculados a la producción”.

Loma Negra fue la principal contratista del Estado durante las obras de construcción de los estadios para el Mundial de 1978 y para la realización de caminos y autopistas, lo que seguramente también mejoró su rentabilidad

El documento agrega: “Esta involución de la participación de los asalariados en el total de ingresos de la empresa se dio en el contexto de persecución gremial, que incluyó el secuestro y posterior asesinato del abogado laboralista Moreno que presentaba las demandas judiciales contra la empresa Loma Negra”.

En otras palabras, según la oficina del Ministerio Público, “se verifica una abrupta caída en el monto que la empresa reservaba para hacer frente a posibles juicios laborales, que ocurre en el mismo momento en que irrumpe en el poder la Junta Militar y se produce luego el asesinato del abogado que llevaba a cabo esos litigios”.

Algo que no dice la OFINEC pero que es sabido por todos, es que Loma Negra fue la principal contratista del Estado durante las obras de construcción de los estadios para el Mundial de 1978 y para la realización de caminos y autopistas, lo que seguramente también mejoró su rentabilidad.

¿Qué tiene que ver todo esto con la Revista Un Caño y con el deporte? Muchos jóvenes pensarán que nada, pero otros veteranos del pánico, como quien firma esta columna, recuerdan muy vivamente la irrupción en el fútbol grande de la Argentina del club Social y Deportivo Loma Negra, que gracias a un derroche infernal de dinero y al pago de salarios astronómicos, se abrió paso hasta el torneo Nacional con un equipo de estrellas y hasta dio un golpe internacional al superar por 1-0 en un amistoso disputado en Olavarría a la Selección de la Unión Soviética, que venía invicta tras 18 partidos, con 13 triunfos y 5 empates y 43 goles a favor y solo 10 en contra.

El club Social y Deportivo Loma Negra era un modestísimo equipo que disputaba la Liga de Olavarría, pero de un día para otro, y gracias al antojo, capricho o deseo (en el amplísimo sentido de la palabra) de la dueña de la cementara Loma Negra S. A. se transformó en un equipo de estrellas, conquistó dos torneos Regionales y se clasificó para jugar en los Nacionales de los 80. Hasta el día que Amalia Lacroze de Fortabat le asignó el dinero para cambiar la historia, el club fundado el 31 de mayo de 1929, era donde jugaban los empleados de la empresa cementera y competía en Olavarría.

El hecho es que en 1980 le ganó inesperadamente el título a Estudiantes de Olavarría y se clasificó para el Regional de ese año. Amalita vio la veta promocional para su empresa y contrató a Valentín Suárez, creador de los torneos Nacionales y ex presidente de Banfield y de la AFA, y le encargó al conformación de un equipo poderoso para hacer mucho ruido a nivel nacional.

Pocos días después empezaron a llegar al equipo jugadores con mucho cartel para la época: Carlos Squeo (de Racing), Mario Husillos (de Boca), Carlos Carrió (de Gimnasia La Plata), Luis Barbieri (de Atlanta), Osvaldo Mazo (de Colón), Jorge Vázquez (de Atlanta), Ricardo Lazbal (de River) y Osvaldo Gutiérrez (de Vélez). Orte, Squeo y Husillos, en Loma Negra 1983

Loma Negra con sus estrellas ganó el Regional superando a equipos históricos como Olimpo, Huracán de Tres Arroyos, Ramón Santamarina y Douglas Haig. Perdió con Deportivo Roca, pero después superó a San Martín de San Juan y se clasificó para la final, la que le ganó 6-1 a Mutual y Atlético Biblioteca Mitre de Córdoba.

Con la clasificación para el Nacional de ese año en el bolsillo, Loma Negra jugó el torneo con mucho suceso, ya que terminó tercero detrás de River y Ferro. Al año siguiente no consiguió clasificar para el Nacional, pero durante esa campaña (el 17 de abril de 1982), Loma Negra contrató en 30 mil dólares a la selección de la Unión Soviética para jugar un amistoso en Olavarría, el que finalmente ganaría por 1-0.

El equipo formó con Luis Barbieri; Carlos Squeo, Jorge Pellegrini, Norberto D’Angelo, Osvaldo Cristofanelli; Osvaldo Mazo, Osvaldo Rinaldi, Carlos Sosa (luego Gaitán); Félix Orte, Armando Husillos y Pedro Magallanes.

Ya en 1983 volvió a ganar el Regional con los refuerzos de Félix Orte (de Banfield), Osvaldo Rinaldi (de Huracán), Pedro Magallanes (de Independiente) y Claudio Cristofanelli (de Ferro) y llegó otra vez al Nacional, donde fue eliminado en los octavos de final por Racing. Armando Mario Husillos fue el goleador del torneo con 11.

Con el advenimiento de la democracia, en 1984, así como el dinero fluía en cantidades astronómicas hacia el club, de un día para otro, se cerró la canilla, por lo que los profesionales abandonaron el club y Loma Negra volvió a ser parte de la Liga de Olavarría. Cualquier coincidencia entre lo que investiga hoy la Procuraduría General de la Nación y aquella aparición de Loma Negra, ¿es mera casualidad?