Toda persona tiene derecho al desarrollo de actividades deportivas conforme a su identidad de género. Así lo dice una nueva ley aprobada en noviembre por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires: la iniciativa nació de la pelea que la jugadora de hockey trans de Bahía Blanca Saira Millaqueo dio para poder competir como profesional.

“Me habían rechazado bajo el amparo de una circular del Comité Olímpico Internacional que exige cierto nivel de testosterona para demostrar mi identidad femenina”, le cuenta a Presentes la jugadora del Palihue Rugby- Hockey Club de Bahía Blanca.

Saira recurrió a la justicia e inició una demanda por discriminación e incumplimiento de la ley de identidad de género – aprobada a nivel nacional en 2012- a la Asociación Bahiense de Hockey y la Confederación Argentina de Hockey.

El 15 de mayo de 2017, la jueza Patricia Marenoni -a cargo del Juzgado 3 de Familia- ordenó a la Asociación Bahiense de Hockey que fichara a Saira como jugadora de Palihue. El club apeló, pero la Cámara le dio la razón y la incorporaron. “Después de mi experiencia, buscaba que nadie pasara por todo el proceso doloroso que tuve que afrontar para llegar a hacer el deporte que amo”.

Así fue cómo conoció al senador bahiense Federico Susbielles (Unidad Ciudadana): “Junto con él y su equipo de trabajo, redactamos la ley en conjunto y la presentamos con muchas expectativas. Costó mucho porque generó muchas resistencias pero nunca desistimos de darle impulso”.

 

Discriminación por acción u omisión

La norma tiene como fin garantizar el cumplimiento de la Ley Nacional de Identidad de Género, sancionada en 2012. “Representa un enorme avance para nuestra Provincia y la coloca en la vanguardia en lo que respecta al reconocimiento de derechos e inclusión”, explica el legislador bahiense. Y agrega: “Hacer efectivo el acceso al deporte, la educación y el trabajo va a permitir que cada día seamos una mejor sociedad”.

La ley establece que toda acción u omisión que impida que una persona pueda inscribirse, registrarse, participar o competir en una actividad deportiva de una liga, federación o confederación, de carácter amateur o profesional, por su género autopercibido, será considerada una acción discriminatoria. Asimismo, instituye que los clubes, ligas, asociaciones y federaciones deportivas que impidan la participación de deportistas o realicen su inscripción en un género distinto al autopercibido serán sancionados por la Autoridad de Aplicación. “Estamos frente a un avance muy importante, porque estamos hablando de diversidad y de derechos”, agrega Susbielles.

 

“Si necesitamos una ley es porque hubo resistencia”

Alexa Pettone es una patinadora trans de San Pedro. “A estas leyes yo las llamo de ‘discriminación positiva’. Porque no deberían existir. Pensar en que una ley tiene que avalar la inclusión en un deporte, cuya esencia es el encuentro y la recreación de las personas, parece insólito. Pero la necesitamos”, dice la deportista y activista, que si bien no tuvo que luchar para poder competir, sabe de luchar por sus derechos. “Esta ley existe porque hubo una resistencia y una lucha. Por eso la felicito a Saira, porque es la que estuvo empujando y luchando para lograr algo que es importante para todas nuestras compañeras”, agrega Alexa.

“Todavía hay entidades deportivas que se resisten. Entonces hay que acompañar la ley y seguir trabajando en conjunto. Y quienes ya estamos dentro tenemos que seguir luchando también por la visibilidad y por la discriminación. En el deporte en general hay exclusión, también por acceso económico muchxs chicxs tienen vedado. Tenemos que luchar por todas las inclusiones y el acceso de todxs”.

*Artículo originalmente publicado en la web de la Agencia PRESENTES