Una vieja teoría mía es que Latinoamérica es el continente del futuro. Spengler, en La decadencia de Occidente, dice que la cultura es como una planta que tiene una savia. Europa es un continente cuya cultura ha perdido esta savia.

Voy a escribir sobre algo que viví hace unas noches, y que tiene conexión con algo que dije al principio. Poky Evans, el maestro en diversión, dio una fiesta la semana pasada en la boite Afrika, que queda en la parte de abajo del hotel Alvear. En la fiesta había muchos personajes. Entre los personajes con quienes me tocó conversar estaba Edgardo Suárez y Carlos Monzón. Estábamos tomando unos tragos en el bar de Afrika, y Edgardo Suárez le comentó a Monzón que el argentino más popular en Francia era Carlos Monzón.

La pérdida de fuerza que produce el refinamiento y el exceso de civilización que tiene Europa

Estuve filosofando toda la noche con Monzón. Monzón me contó que cuando él boxeaba pensaba: Este no me va a sacar el pan de mis hijos. Le estuve preguntando a Monzón muchas cosas.

Le conté que Bonavena siempre me decía que mi peso eran 80 kilos (yo llegué a pesar 139). Le pregunté a Monzón cuántos kilos tenía que bajar y me dijo que 5 kilos. Ahora peso 86 y medio. Monzón me contó que se había comprado un campo y que se lo iba a dejar a su hijo, que está estudiando Agronomía. Seguimos filosofando y me comentó cuál era su técnica de boxeo. Me dijo que en los cinco primeros rounds él jugaba un poco, y después hacía definiciones. Le comenté que Cassius Clay tenía una técnica parecida. Se lo nombré a Rocky Marciano, y me comentó que Marciano iba al frente con todo de entrada. Me parece oportuno meter en estas líneas un comentario de otro boxeador argentino que se llama Andrés Selpa, que me definió como el Einstein de la comicidad.

Monzón tiene la fuerza de América del Sur, tiene la fuerza de Indoamérica.

Creo que el refinamiento es una pérdida de fuerza, y ojo con el exceso de civilización que tiene Europa, porque eso implica la decadencia. Yo escribí un poema que dice así:

No quiero ir a la luna.

A mí me gusta acá

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quiero caminar por las calles de Buenos Aires

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me quiero sacar una foto en la plaza San Martín

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quiero ser amigo del obelisco

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me encanta el atardecer en el campo argentino

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 Yo no conozco Europa, y tengo miedo de ir porque Europa me puede sacar toda la polenta que me ha dado la Argentina.

La fuerza de Monzón es su vitalidad. Su energética. En esta época que estamos viviendo los latinoamericanos, indoamericanos, iberoamericanos, ítaloamericanos, vamos a arrasar todos los sistemas solares del Universo por nuestra energética. Ya he hablado otras veces de la fuerza que da tener buenos genes.

El coreógrafo Jorge Sarudiansky dice que hay que empezar de nuevo. Hemos vivido en los últimos veinte años tantos excesos, que hemos llegado a un final. Por eso estoy con Sarudiansky: tenemos que empezar de nuevo. En ese empezar de nuevo muchas cosas nos van a salir mal, pero no importa.

Una vez, al arquitecto Santiago Sánchez Elia, que fue socio de mi padre, le hicieron un reportaje en el diario La Nación, y dijo una frase que no la olvidé nunca: Nosotros hemos hecho bien, regular y mal, pero hemos hecho, y llegaron a tener con papá y Agostini uno de los mejores estudios del mundo.

La Argentina es un país muy lindo que está en estado de génesis y por eso resulta tan atractivo a los países europeos.

Europa tiene muerte cultural.

Una cosa que atrae mucho a los europeos es la pampa y nuestro cielo.

Uno de los principios de la verdad es el atardecer en el campo argentino

Witold Gombrowicz fue un escritor polaco que hizo un estudio sobre estas tierras, en un libro que les recomiendo y que se llama Diario Argentino.

Gombrowicz teñía la teoría de que la juventud es una fuerza. Que un joven es fuerte porque es joven, y le gustaba la inmadurez.

Otra teoría de Gombrowicz es que él quería descender de clase e ir cada vez más abajo y más abajo y más abajo porque ahí más abajo es por donde pasaba la energía.

Hablando de energía, lo que vi en Monzón fue un hombre lleno de energía, cosa que los europeos han perdido. Y es por eso que además de su puesto de campeón mundial es tan aceptado en Francia.

El arquitecto Oscar Lázaro, que fue compañero mío de la facultad, me dijo que los países escandinavos están hartos de orden y nos envidian el desorden que tenemos nosotros.

Mi padre, el arquitecto Federico Peralta Ramos, es un hombre muy ordenado. Le gusta recorrer su campo en su Land Rover, y cuando lo está recorriendo le gusta que se rompa el Land Rover como desenchufe.

El abogado Julio Olivieri, que es un hombre muy ocupado, también hace una cosa parecida y va a la pileta del Sheraton a hablar de todo tipo de cosas como escapismo.

Landrú una vez comentó que una forma de hacerse famoso en Buenos Aires era hablar de cosas que no significan nada con Federico Manuel Peralta Ramos en la Galería del Este.

Un hombre al que les recomiendo como arquetipo de energía física y mental es Mario Salcedo, el dueño del bar de la Galería del Este.

Bueno: creo que ya he dicho lo que quería decir. Lo que recomiendo es que tengamos fe en nosotros mismos, que tenemos algo que la gente necesita mucho para vivir.

Para terminar, voy a meter una frase mía que dice así:

Lo mejor que tiene Europa es la ropa, por eso no hay que decir más Europa, hay que decir Eu-ropa. ¡Bien, Federico! Sos una brújula.

FIN

(Planeta Tierra)

  • Artículo publicado en la revista La Semana #334 del 5 de mayo de 1983.
  • Para más información sobre el notable artista argentino Federico Manuel Peralta Ramos, recomendamos la lectura de este artículo del suplemento Radar del diario Página 12, que habla sobre su vida y su obra.