Mauro, haceme un favor. Tengo un gil en el barrio que me tiene alquilado. Todos los días, su perro pequinés mea el frente de casa y ya es hora de hacerme respetar. ¿Este gato quién se cree que es? Te llamo para ver si me podés dar…

Pechito, olvidate. Somos familia —interrumpió del otro lado de la línea Mauro, a quien no le gustaba que le vinieran con nimiedades pero sabía que los pedidos de su entorno entraban en la categoría de problemas personales. Yo me ocupo de ese trabajito.

el-tano-altaEl pequinés del vecino de Gustavo Pechito Petrinelli tenía los días contados. Cansado de limpiar los excrementos del can, Pechito no tuvo mejor idea que pedirle una mano a Mauro, su cuñado. Si de algo estaba seguro Petrinelli era que la mano de Mauro y su gente era pesada, pero nunca imaginó lo que pasaría. El pequinés y su dueño, Ernesto Cirino, ya no molestarían a Petrinelli.

Según cuentan las crónicas policiales, Cirino caminaba por su querido barrio de Mataderos cuando de pronto tuvo que detenerse en Pieres y Caaguazú. Era el 29 de agosto de 2011. Inmediatamente se vio rodeado. Apenas atinó a estirar la contienda con una breve discusión. Acto seguido, el dueño del perrito fue sometido a una brutal paliza. Una precisa trompada provocó que su cráneo diese contra el pavimento y se partiese. Tras agonizar durante dos días, murió en el Policlínico Bancario.

No había dudas: el “trabajito” que Petrinelli le había encomendado a su cuñado Mauro Martín, líder de la barra de Boca, se le había ido de las manos. Sin embargo, nadie podía imaginar que se convertiría en el primer error de una cadena de torpezas que conducirían a una megacausa contra una facción de la barra brava de Boca y que, con el tiempo, involucraría al presidente del club, Daniel Angelici.

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Por pedido de sus abogados, Mauro Martín apuró su declaración. Dijo que él no era culpable, que al vecino lo mató otro barra, Daniel Pety Wehbe. Estaba enojado, era consciente del yerro que había cometido. Fue más allá y prendió el ventilador. Le adjudicó, además, la responsabilidad a otro hombre de su riñón. Martín explicó que quien lo llevó hasta el lugar fue Maximiliano Mazzaro. El líder de la barra de Boca entregó a sus dos máximos laderos en La Doce: Wehbe y Mazzaro. Es que, esa vez, Mauro no pudo con su situación judicial: cayó preso, se sintió traicionado y traicionó. El enojo, la impotencia y el despecho hicieron el resto: desde el teléfono del penal en que está alojado habló más de lo que debía y, sin planearlo, configuró una trama que incluye a dirigentes, políticos, barras y jugadores en la cornisa.

juez-manuel-de-camposEl juez de instrucción Manuel De Campos, quien quedó a cargo de la causa, consideró que a Cirino le pegaron en patota e imputó a Martín, Petrinelli, Mazzaro y Wehbe por homicidio agravado, delito con pena de hasta 25 años de prisión. Mazzaro y Wehbe permanecieron prófugos durante un tiempo. La clandestinidad, especialmente la de Mazzaro, atrajo la atención de los medios. En las escuchas que requirió el magistrado emergió la relación del barrabrava de Boca con el arquero Pablo Migliore. Ex Boca Juniors y San Lorenzo, Migliore fue detenido luego de un partido que disputó defendiendo el arco del equipo de Boedo. La orden del magistrado De Campos se ejecutó a raíz de las escuchas entre el arquero y un chapista encargado de prepararle un auto a Mazzaro para que pudiera continuar moviéndose en la clandestinidad. Luego de ser detenido, mientras se desplazaba en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, el barra quiso convencer, en plena indagatoria, al juez De Campos de que “nunca me fugué, estuve siempre en el mismo lugar. A mí no me vino a buscar nadie. Hice mi vida normal, pero no vi a mis dos hijas de sangre, ni fui a trabajar y tampoco a la cancha. Me he ido de vacaciones, estuve en Santa Teresita”.

Por esta causa, Martín, Mazzaro y Petrinelli estuvieron presos dos años. En octubre de 2015 fueron absueltos por el Tribunal Oral Criminal Número 24. Wehbe se entregó en la División Homicidios de la Policía Federal en febrero de 2015 y enfrentaba su sentencia en 2016. La causa fue el disparador de numerosos expedientes colaterales: la pesquisa de los carnés truchos, el mapa de los integrantes de la barra y sus negocios, la complicidad y el rol encubridor de un sector de la Federal, la estructura empresarial, los movimientos de dinero, las cuevas financieras de La Doce, las conexiones con el poder político y la responsabilidad de la cúpula de la dirigencia de Boca que presidía Angelici serían los ejes de trabajo del juez Manuel de Campos.

La ingeniería de la “legalidad”
El caso Cirino desató una nueva megacausa que derivó en un operativo, la noche del jueves 23 de mayo de 2013, en los alrededores de la Bombonera, mientras Boca enfrentaba a Newell’s por los cuartos de final de la Copa Libertadores. De Campos fue a fondo. Bajo la sospecha de asociación ilícita entre la dirigencia de Boca y parte de La Doce, detuvo a 51 barras y al jefe del Departamento de Socios del club, Gustavo Gómez.

carlos-mechettiCarlos Mechetti, vocal y encargado del mismo Departamento, también cayó a las pocas horas. Había ido dando forma a un cuadro de situación en el que la cúpula de la barra “alquilaba” carnés de socios a $300 el partido de local, a $500 para la Copa Libertadores y a $1.000 para un “clásico”. Con esos carnés estaban habilitados para ingresar a los partidos turistas, barrabravas, hinchas comunes: un negocio redondo para la barra.

Una fuente que trabajó en el área de Seguridad nacional en aquel momento expresó que “la manipulación de los carnés era fácil de comprobar si se atiende el sistema de cámaras del estadio. El tiro de cámara toma al molinete que le marca quién apoya el carné, a qué hora, y con la cámara vos podés tomar el momento de la identificación. Vos tenías carnés que impactaban 50 o 60 veces en el mismo molinete. Eso indica una connivencia entre el área de sistema de informática de adentro del club. Así funcionaba la barra. Angelici puede ser víctima de un sistema que no pudo desarmar o bien termina siendo cómplice. De todos modos, cuando vos le das tanto aire o dejás que avance tanto el negocio, por acción o por omisión, después es muy difícil pararlo”. Según personas que trabajaron en la causa, “se secuestraban alrededor de 100 carnés válidamente emitidos por partido. Pero, aparte, para tomar dimensión de lo que había detrás, durante un encuentro en la Bombonera en la Puerta 14, por ejemplo, impactaron 82 carnés pero entraron más de 2.000 personas. Esas personas le pagaban a la barra”.

La noche del operativo, el total de aprehendidos no fue mayor porque policías de la comisaría 24ª de La Boca habrían avisado a varios barras que no fueran a la cancha. Sin embargo, no pudieron controlar todo: en el allanamiento fueron retenidos los padrones de socios, con fotos de los mismos, y se hallaron escondidos en una de las oficinas 100 carnés que habían sido denunciados como robados por sus dueños y otros con identidades falsas. De Campos constató que la barra, en total, manejaba no menos de 700 credenciales. El juez trabajó más de tres meses apoyándose en el Departamento de Inteligencia y la Dirección de Operaciones Técnicas de la Federal. Puso hombres infiltrados y patrulló cada movimiento de la barra de Boca. La investigación se había iniciado por requerimiento del fiscal Andrés Madrea tras la intervención de los teléfonos de La Doce, de varios policías y de cuatro dirigentes. Allí se hablaba del financiamiento de la barra; de “hacer mafia” a De Campos; de una empresa en la que integrantes de La Doce figuraban como empleados para justificar sus ingresos; de una cuenta bancaria en la que se depositaban en pequeñas sumas lo recaudado el día de los partidos y del negocio de la reventa de entradas de visitante y alquiler de los carnés de local.

angeliciEn la causa se confirmó que tres de los máximos capos de La Doce —Luis Arrieta, Oscar Otazú y Cristian Garro— fueron al Departamento de Socios y, en una tarde, consiguieron que el mencionado Gómez, con la venia de Mechetti(1), les confeccionara 200 carnés para aumentar la recaudación en los partidos que se venían: Corinthians y River. El negocio era tan redondo que una empresa de turismo obligó a sus empleados a afiliarse para disponer de las credenciales. El periodista Gustavo Grabia explicó que, luego de recaudar los elementos necesarios, el juez se decidió a actuar. “Quería hacer el operativo en pleno día de partido, para agarrarlos con las manos en la masa. Pero la Policía lo frenó. Le dijo que contra Corinthians era peligroso por la hora (las 22) y contra River, por la rivalidad. Entonces se pasó la fecha al partido frente a Colón, pero se jugó a puertas cerradas. Por eso, en el Juzgado 5 se festejó como en ningún otro lugar el gol de Riquelme en la vuelta contra los brasileños: les daba la chance de ir por todo frente a Newell’s. Y así lo hicieron. Claro, no contaron con que La Doce tiene topos en la SIDE y la Federal y los capos fueron advertidos un día antes”(2).

La causa de los “carnés truchos”, sin embargo, se había desmadrado y se estaba convirtiendo en un serio problema judicial para el jefe de todos: Daniel Angelici.

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Cuando el presidente de Boca se enteró de la situación y recibió la notificación para presentarse como testigo en la causa en que se investigaba la asociación ilícita en la que quedaba expuesto un empleado de Boca muy cercano a él, no pudo contener la bronca y empezó a hacer lo que mejor sabe: moverse en el fuero judicial, tocar los contactos necesarios y cortar de raíz cualquier situación que desafiara su poder.

A Angelici le preocupaba estrictamente una situación puntual: le constaba que Carlos El Enano Martínez, su custodio, tenía diálogos comprometedores con la barra brava, la Policía Bonaerense y el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. En efecto, el tema había llegado a lugares que lo estaban complicando realmente. En simultáneo, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, se paseaba por los medios declarando que Angelici “tiene una relación permanente con los barras” y, en paralelo, advertía que “todos los dirigentes del PRO se juntaron para tratar de sacar de escena al juez De Campos”(3).

“No nos dejemos influenciar por los dirigentes del PRO (incluyendo Angelici), que están muy preocupados porque la investigación de De Campos puede salpicar para cualquier lado”, disparó Berni, cuyas declaraciones deslizaban un mensaje en clave política. Quien por entonces era la figura más fuerte de la seguridad federal seguía en detalle el desarrollo de la causa. Rápidamente comenzaron a circular algunas versiones que indicaban que le había prometido a De Campos un lugar como camarista si iba a fondo. El juez se encargó de hacerle saber al presidente de Boca que uno de sus hombres más cercanos, el custodio Martínez, aparecía en las escuchas. Era inminente que su nombre quedara manchado. Angelici ya lo sabía. Por eso, comprendió todo y salió a jugar.

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Como si se tratara de una corporación y no de un club, Boca Juniors buscó apartar a De Campos de la investigación. Para eso puso a trabajar a su equipo de abogados. El primer recurso que planteó fue pedir la nulidad de las acusaciones contra Gustavo Gómez, imputado por la entrega irregular de carnés a la barra para su presunto alquiler. El defensor de Gómez era Osvaldo Tevez, conocido por su activa participación en el área de Legales del club.

Tevez esgrimió que De Campos le negaba el acceso a gran parte de la causa, en especial la que tenía que ver con policías involucrados y cuevas financieras que supuestamente manejaba la barra, y solo le permitía fotocopiar las pruebas que había sobre su cliente. Sin embargo, la temporalidad fue más importante que los fundamentos. La presentación se realizó el 6 de febrero de 2015 y la audiencia el último día de marzo, justo cuando Mauro Divito y Mariano Scotto, dos de los tres jueces de la Sala VII de la Cámara de Apelaciones que venían apoyando casi en su totalidad a De Campos, se encontraban ausentes. En la audiencia solo se mantenía el magistrado Juan Cicciero, a quien se sumó entonces el presidente de la Cámara, Rogelio Poccielo Argerich, el mismo que en otra pesquisa similar determinó que la barra de River no había formado una asociación ilícita(4).

La Sala VII de la Cámara de Apelaciones decidió apartar al juez Manuel De Campos de todas las causas que llevaba contra La Doce, incluyendo la de asociación ilícita. Los fundamentos indicaban que el juez se había extralimitado en sus funciones porque seguía tramitando pruebas sin que la defensa tomara nota, aun cuando fueran cosas que no la involucraba, motivo por el cual decidieron sacarle la causa por asociación ilícita y todas las que tenía sobre la barra. Para el ex juez federal y experimentado en este tipo de causas judiciales, Mariano Bergés, “De Campos había juntado un montón de papeles y escuchas telefónicas. Yo digo que el error que cometió es que uno no puede tener tanto tiempo la causa, porque la gente lo empieza a buscar. Las investigaciones tienen que ser rápidas. Dos, tres, cuatro meses, pero no podemos estar un año y medio, casi dos, guardando papeles, para de golpe tener a la mitad de la plana política y dirigencial del país. La Cámara le sacó el expediente porque trabajó mal”(5).

patricia-bullrichLa decisión de la Sala VII implicó que De Campos remitiera todos los procesos abiertos sobre La Doce a la oficina de sorteos, para designar un nuevo juez. Angelici respiraba aliviado. Un hombre del juego entendía de sorteos. Esta vez, de todos modos, no dejaría nada librado al azar. Cuarenta y siete días después del desplazamiento del juez De Campos, la causa recaló en su colega Facundo Cubas, quien rápidamente declaró la nulidad de la investigación. Cubas argumentó que “más allá de la garantía constitucional afectada” consideraba “que la actuación del Juzgado contrarió el principio que sostiene que el juez no puede promover proceso por iniciativa propia sin que la acción sea instada por el Fiscal o, en su defecto, por las fuerzas de seguridad, y por ello también la nulidad absoluta de todo lo actuado se ajusta a derecho”. Luego de realizar el despacho, el magistrado presentó su renuncia. La causa se envió por expediente a la Cámara del Crimen para que se sortee un nuevo juzgado. No obstante, a comienzos de 2016 se comunicó que la causa no avanzaría porque el Ministerio de Seguridad Nacional, conducido por Patricia Bullrich, había desistido de hacerlo.

Gas pimienta
“Se quisieron hacer los vivos y se nos fue de mambo. Ahora me estoy pelando el orto para que podamos jugar con público”(6). Llamativamente, por medio de una cámara oculta, casi un año después, Daniel Angelici presentó su descargo público sobre lo que ocurrió la fatídica noche del 14 de mayo de 2015.

Si la causa de los carnés truchos exaltó la tranquilidad del presidente de Boca, el escándalo del gas pimienta en el partido contra River por la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores fue más allá de lo esperado. En la previa, la temporada 2015 significaba un año electoral de alto voltaje. Macri disputaría la presidencia de la Nación y Angelici haría lo propio en busca de su reelección en Boca Juniors. Los riesgos eran grandes, por eso El Tano quería tener todo bajo control.

di-zeo-y-mauro-martinSu intención era “ordenar” la barra brava. La Doce estaba fragmentada entre los líderes Rafael Di Zeo, Mauro Martín y dos sectores con menos “chapa” pero con similar peso: la banda que responde a Christian Fido Debaux y un violento grupo de Lomas de Zamora que estaba bajo la conducción de un hombre de oscuro prontuario judicial, Marcelo Aravena. A principios de año, Angelici decidió trabajar con el objetivo de unir a las principales facciones. Entonces, le encomendó a Carlos El Enano Martínez, su custodio, que convoque a Debaux a una reunión en Quilmes, para acercar a los jefes de La Doce, Rafael Di Zeo y Mauro Martín. La idea era que ambos bandos pudieran convivir en paz al menos hasta fin de año, cuando se dirimiera la contienda electoral. La reunión sirvió para que Di Zeo y Martín se distribuyan lugares de poder. Di Zeo sería la cara visible, el hombre que seguiría fotografiándose con los hinchas que lo idolatran, mientras que Martín se ocuparía de conducir distintos sectores dispersos en el paraavalancha. Esto referido al plano simbólico. En lo que compete a los negocios, el reparto dejaba fuera a Fido Debaux, quien decidió no acordar con una cadena de mando unificada en un triunvirato y optó por retirarse de la reunión.

Su decisión le valió una enorme paliza de los jefes de la barra de Boca. Pablo Carroza, periodista especializado en temas vinculados con la violencia en el fútbol, contó que la propuesta no salió como El Tano esperaba: “Producto de esa reunión —que no llegó a buen puerto por la repentina aparición de Di Zeo y Martín junto a otros barras armados—, el grupo de Fido le dejó un mensaje a la dirigencia cerca del Parque Lezama y frente a La Bombonera: “Angelici, los muertos los pagás vos”. Como respuesta a esta amenaza, Carlos Stornelli, fiscal federal y responsable de Seguridad del club, decidió pedir licencia hasta febrero”(7).

Angelici tuvo que tomar decisiones. Volvió a pedirle a su custodio que organice una nueva reunión. Esta vez, la sede fue el conocido restaurant El Mangrullo, propiedad de Alejandro Granados, por entonces ministro de Seguridad de Daniel Scioli. Había un enlace: Oscar Bazán Vera, el hermano de El Indio, mítico goleador del ascenso, un hombre fuerte de la barra de Almirante Brown y asesor de la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide).

carlos-luccioneAllí se brindó porque el acuerdo terminó por sellarse. La interna de la barra que había tenido choques violentos con muertes, heridos de bala y apuñalados, finalmente fumaba la pipa de la paz. El custodio de Angelici, Martínez, había tenido un rol en esa reunión. Fue uno de los garantes de la palabra de El Tano para que Di Zeo y Martín recuperaran el control de la barra. Para descomprimir, acordaron la salida de Stornelli, quien ya tenía reemplazo: Carlos Lucione se convirtió en el jefe de Seguridad del club. El desembarco de Lucione fue una recomendación del número tres de la Federal, Guillermo Calviño.

A Lucione, los periodistas lo sorprendieron paseando con Di Zeo y Martín en Barinas, Venezuela, cuando Boca, en marzo de 2015, jugó contra Zamora por la Libertadores. Decididamente les hacía marca personal a los barras de Boca. Para Angelici era apenas un detalle. Lo que importaba era la tregua. Comenzaba un año de campaña y El Tano era consciente de lo que estaba en juego. Para eso tuvo que darle concesiones a la barra, no solo vinculados con los negocios de recaudación.

Luego de la suspensión de un partido contra Racing por un diluvio que azotó la ciudad de Buenos Aires, la barra brava de Boca ingresó al día siguiente y se movió con total libertad por los pasillos del club. Los líderes del grupo desplegaron las banderas que habían quedado pasadas por agua luego del lluvioso domingo con el objetivo de secarlas. Cuando la fiscalía actuó, pidió las grabaciones de las cámaras de seguridad del club, que oportunamente estaban apuntando para otro lado(8).

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guillermo-calvinoLos nuevos encargados de seguridad, Lucione y Calviño, iban a ser protagonistas de algunos hechos en su primer año de gestión. El más llamativo fue que a ambos le asignaron el control de la Superintendencia de Seguridad Metropolitana, una estructura que controla las 54 comisarías porteñas, Infantería, Montada, la seguridad en espectáculos deportivos. Es decir, manejan la calle. En la jerga policial, quien maneja la calle maneja el poder.

Los hombres de la fuerza de seguridad están por debajo del Ministerio de Seguridad porteño, a cargo de Martín Ocampo, y se calcula que con el traspaso de las fuerzas de seguridad entre Ciudad y Nación el poder de estos crecerá mucho más. Con Lucione ocurrió un hecho particular. En febrero de 2016, cuando Boca viajó a Cali, Colombia, por el debut de la Copa Libertadores, fue acusado de negligencia y se le atribuyó dejar “puntos ciegos” en la cobertura de protección de la delegación de Boca. La incriminación repentina no fue casual. Días atrás, Lucione había evitado una emboscada de Di Zeo, Martín y Aravena a Fido Debaux. A Lucione le habrían pedido que liberara la zona para ir a buscar a la gente de Fido que había asistido a la Bombonera. La idea original de la cúpula de La Doce habría sido amedrentar a la gente de Debaux para que no volviera más a la cancha.

El plan respondía al deseo de Angelici de que en Boca funcione una sola barra, ordenada y sin internas. Esa noche, Lucione puso a trabajar a la Seguridad para evitar un desenlace violento. Una de las formas fue intimidando al sector de Lomas. Distintos especialistas en lo que se refiere a los movimientos internos de la barra y la relación con la dirigencia señalaron que Angelici habría dado lugar a un planteo de Di Zeo, por lo que terminó por pedirle la renuncia a Claudio Lucione.

El último caso que expuso a la Seguridad de Boca se vinculó a uno de los hechos más bochornosos de la historia del fútbol argentino: la agresión a los futbolistas de River con el uso de gas pimienta. Era la serie más importante del fútbol argentino. Y, a pesar de que las luces exponían hasta el más mínimo detalle, todo salió mal.

panadero-napolitanoEn el entretiempo de ese Boca-River, en el que el equipo xeneize tenía que salir a dar vuelta la desventaja de un gol del primer partido de la serie, Adrián El Panadero Napolitano lanzó gas pimienta a la manga por donde los jugadores de River saltaban al campo de juego. El resultado fue un bochorno. Una gran cantidad de jugadores de River “quemados” por el gas, la suspensión del partido, la eliminación de Boca de la Copa y un costo político inesperado para el mandamás del club.

El protagonista de la noche, Napolitano, era un socio activo de Boca, perteneciente a una agrupación opositora. Pero más allá de las internas, de estar a cargo de la organización y de saber que los dardos irían en su dirección, Angelici sabía que tenía que empezar a sortear el desastre. El hecho no estaba claro. Las primeras hipótesis calculaban que distintas facciones de la barra habían tejido una alianza por haber quedado fuera del negocio de reventa de entradas. Esa noche, el grupo de Lomas de Zamora, que días atrás había prometido “sangre” si no veía beneficios, se quedó con el negocio de los trapitos en el campo que da a Casa Amarilla y con los puestos de choripanes de ese sector. Más allá de las versiones que no terminaban de desarrollarse con claridad, Angelici recibió el llamado de su jefe político. Macri le pidió que aprovechara la situación para victimizarse. Había que cortar la hemorragia política cuanto antes y mantener a salvo al, en ese momento, precandidato a presidente de la Nación.

zzzznacd2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, DICIEMBRE 2: El presidente electo Mauricio Macri junto al presidente de Boca, Daniel Angelici durante un acto en el que se le entrego una placa en reconocimiento por su paso por el club. Foto NA: DAMIAN DOPACIOzzzz

Angelici empezó a emitir. Aseguró que lo querían “voltear” de su cargo. Deslizó que el ataque a los jugadores de River en La Bombonera debía explicarse por la interna política del club, particularmente a la agrupación que encabeza el ex vicepresidente de la entidad, Roberto Digón. “Soy consciente de que me quieren voltear, por eso el dolor, porque no me hicieron un daño a mí, sino a Boca, a la institución. Yo soy pasajero en el club, acá lo importante son el escudo y los colores”(9), señaló. En los reportajes no se movió un ápice de esa línea: “Esto fue organizado, tenemos identificados a varios, la mayoría de una agrupación política opositora, por eso separo lo que es la denominada barra, que está en la bandeja del medio, de este grupo. Todos en el club conocen que militan en esa agrupación”(10).

Hábil, insistió con que el hecho del gas pimienta no estuvo relacionado con la barra brava del club. Necesitaba evitar un efecto búmeran. De la nada, en medio del caos, los planetas parecieron alinearse en el plano judicial. Una vez más, la suerte le hizo un guiño al binguero. La investigación recayó en un viejo conocido: el fiscal general de la ciudad, Martín Ocampo.

Todo bajo control
“Soy amigo suyo desde toda la vida, es el padrino de mi hijo. Pero yo no llevo la investigación. Si tuviera que decidir algo con respecto a él, me apartaría. Y no creo que Daniel (Angelici) me pida que intervenga en nada, sería de mal amigo”. Martín Ocampo, fiscal general de la Ciudad a cargo de la causa de gas pimienta(11), quedó bajo la vista de todos.

martin-ocampoAmbos tienen una estrecha relación. Angelici, además de ser padrino del hijo de Ocampo, colaboró lo suficiente para que el ex abogado y socio en algunas de sus empresas alcanzara ese tan preciado lugar. Es más, según Daniel Bravo, Angelici financió la carrera universitaria de Ocampo durante los 80. Sin embargo, no le resultó fácil llegar a la Fiscalía General de la ciudad de Buenos Aires. Ocampo, impulsado por Angelici, recibió un duro revés cuando Macri lo propuso en noviembre de 2013 en una sesión extraordinaria que convocó la Legislatura porteña para debatir el reemplazo de Germán Garavano, quien cumpliría su mandato en los meses siguientes, luego de haberse desempeñado durante dos períodos y sin posibilidad constitucional de ser renovado en ese cargo.

Su designación fue objetada por diversas ONG, que presentaron las impugnaciones basadas en la falta de antecedentes suficientes para desempeñar el cargo y, fundamentalmente, alegaron que tenía extracción política. La impugnación a Ocampo se realizó a través de la presentación de un amparo al observar que el nombramiento propuesto por Macri desestimó las observaciones sin publicar los motivos del rechazo, como indica el decreto 381/12. Además, las organizaciones denunciantes —Asociación Americana de Juristas (rama Argentina), Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), Asociación por los Derechos Civiles (ADC), Directorio Legislativo, Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inicio), Poder Ciudadano, Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otras— insistían que Ocampo no reunía los requisitos esenciales y que al ser un diputado oficialista e integrante del partido de gobierno, no daba las garantías suficientes sobre la independencia que requiere el ejercicio de un cargo semejante.

La Fiscalía y la Defensoría General son los organismos de control más relevantes de la Ciudad, porque desempeñan competencias penales; se aprestan a intervenir en la tarea de juzgar a los funcionarios municipales —que ya no serán investigados por jueces federales—, y ejercen el control sobre los juegos de azar y las causas del fútbol. No resulta casual la designación de Ocampo allí, era un tema de mucho interés para Angelici.

Pero al poco tiempo se consumó el deseo: el nuevo líder de los equipos de fiscales porteños fue designado por los legisladores en sesión ordinaria el 9 de diciembre de 2013, con la posibilidad de ejercer el cargo hasta el año 2021.

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boca_river_21La causa del gas pimienta se dividió en dos partes. Una de ellas, la agresión, recayó en la responsabilidad de Napolitano. La otra, la investigación que debía pesar sobre la utilización de un drone que sobrevoló el campo de juego con una bandera provocativa que remitía al descenso de River Plate. La primera fue derivada a la fiscal de La Boca, Susana Callejas. Por el hecho, Napolitano fue procesado por lesiones leves agravadas por haberse cometido en un espectáculo deportivo. La pena máxima es de tres años de prisión. La causa aún debe llegar a juicio oral para determinar su culpabilidad y la eventual condena. En lo que respecta a la sanción institucional de Boca, El Panadero fue expulsado del club apenas se supo que fue el autor material del ataque a los jugadores millonarios.

La última aparición pública del protagonista de esa noche fue direccionada a Daniel Angelici. El Panadero le pidió al presidente de Boca la oportunidad de dialogar: “Yo quiero hablar con (Daniel) Angelici, explicarle que no fue nada político, que revea mi expulsión”, suplicó.

El caso del drone quedó en manos del propio Ocampo. Trascendió una escucha, donde Hernán Cantón, sobrino del histórico referente de la barra Santiago El Gitano Lancry, organizó la movida con el dueño del aparato, de nombre Cristian. Cantón fue uno de los acusados de encubrir a Maxi Mazzaro (acusado de homicidio por el crimen de Ernesto Cirino, en 2011) y también por pertenecer al núcleo de La Doce que en 2013 participó de la Batalla del Bajo Flores, que terminó con dos muertos. Días antes, Angelici había desligado a la barra brava de Boca del hecho: “No fueron las barras, fueron dos o tres inadaptados”.

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A Boca el escándalo le había salido muy caro. Además de quedar afuera de la Copa Libertadores frente a su histórico rival, se preveía que la sanción de la Conmebol sería ejemplar. El castigo fue de ocho encuentros sin poder llevar público durante la Copa Libertadores (cuatro como local —a puertas cerradas— y cuatro como visitante). Angelici asumía los costos pero esperaría su momento para reducirlos en cuanto tuviera la oportunidad.

Con el comienzo del año, la Conmebol empezó a ponerse en funcionamiento. El FIFAgate se había llevado puesto al titular de la entidad, Juan Ángel Napout, a la par que las elecciones se establecieron para el 26 de enero. Según pudo reconstruir el periodista Alejandro Casar González, Angelici operó a través de tres fuentes distintas para reducir la sanción. Habló primero con Luis Segura, el presidente de la AFA, motivo por el cual el histórico dirigente de Argentinos Juniors intercedió ante Napout. El paraguayo fue el primero en mencionar la amnistía e incluir el tema en la agenda del Comité Ejecutivo(12). Al poco tiempo, tras ser extraditado desde Zúrich tras haber sido denunciado por asociación delictiva, fraude y lavado de dinero, Napout fue beneficiado con el arresto domiciliario en Nueva York luego de pagar US$20.000.000.

Cuando Alejandro Domínguez, quien era el titular de la Asociación Paraguaya de Fútbol, se consagró como titular de la Conmebol, el mandamás de Boca voló entonces hasta Asunción y pidió ver al flamante presidente. Domínguez se reunió con Angelici. El Tano le recordó el compromiso de Napout. Le habló de la amnistía y Domínguez lo escuchó.

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alejandro-dominguezFebrero de 2016 comenzaría con una buena noticia para Angelici. La Conmebol oficializó la reducción de la pena de ocho a dos partidos contra Boca Juniors por el escándalo del gas pimienta en el Superclásico de los octavos de final de la Copa Libertadores del año anterior. La entidad dispuso además un recorte del 75% de la sanción al conjunto xeneize y así solo tendría que cumplir dos encuentros sin público. Uno de ellos como visitante y el otro como local, por lo que tendría hinchas a partir de la tercera fecha de la fase de grupos.

El uruguayo Adrián Leiza Zunino, vicepresidente del Tribunal de Disciplina, anunció su alejamiento del cargo por la resolución que benefició a Boca. “Es una sentencia ilegítima”, manifestó. Y dejó en claro que la Conmebol “pierde credibilidad” con esta decisión. Las declaraciones de Zunino pulularon por algunos portales. La nueva edición de la máxima competición del continente estaba a punto de comenzar.

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1. Carlos Mecchetti, integrante de la histórica agrupación Por un Boca Mejor, que condujo Coti Nosiglia, mantuvo varios conflictos judiciales, y hasta su muerte tuvo una causa abierta de cuando fue titular de la Aduana de Ezeiza (2010). En su casa de Barracas, relató el periodista Gustavo Veiga,  le descubrieron US$800.000 guardados en cajas de zapatos y unos $120.000. Tras un operativo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), quedó detenido a disposición del juez en lo Penal Económico N° 8 de la Capital Federal, Gustavo Meirovich. A él y a otros nueve detenidos se los procesó por contrabando, cohecho y asociación ilícita. Tuvo que pagar en marzo de 2010 una fianza de $450.000 para ser excarcelado. El 21 de septiembre de 2014 Mechetti falleció producto de un cáncer. Luego de estar prófugo por varias semanas, se entregó a la Justicia y fue liberado al poco tiempo. Angelici lo “premió” ascendiéndolo a prosecretario general. Luego de su deceso, su reemplazo en el cargo lo obtuvo un amigo de Macri del colegio Newman: Juan José Etala, reconocido abogado laboralista y activo militante del PRO.
2. Gustavo Grabia. “De carnet somos”. Olé, 24 de mayo de 2013.
3. “Sergio Berni duro con Daniel Angelici: ‘Tiene una relación permanente con los barras’”. Cancha Llena, 20 de febrero de 2015.
4. La causa contra la barra brava de River se vincula al choque de barras en la confitería de River. Allí, dos facciones se enfrentaron en la confitería del Monumental en la tarde en la que más de 150 barras de la facción disidente ingresaron al estadio con palos, manoplas y armas blancas y se pelearon con integrantes del sector de la barra oficial, Los Borrachos del Tablón. En la riña fue apuñalado Héctor Guillermo Caverna Godoy, el número dos de la barra. La facción disidente ingresó encapuchada y corriendo. Rompieron todo lo que encontraron a su paso, se enfrentaron con integrantes de la barra oficial y se fueron. Por el hecho, se abrió una investigación por asociación ilícita. La jueza Fabiana Palmaghini investigó a la barra brava de River y detectó irregularidades que iban desde reventa de entradas a tenencia ilegal de armas de guerra. Palmaghini tenía suficientes pruebas que involucraban no solo a la cúpula de la barra, sino también a varios ex dirigentes, empleados, policías, empresarios que hacen shows en el Monumental y un hombre llamado Diego Rodríguez, que era ni más ni menos que el hermano de Cecilia Rodríguez, en aquel momento la ministra de Seguridad de la Nación.
Sin embargo, la Sala IV de la Cámara de Apelaciones, compuesta por los magistrados Carlos González y Rodolfo Pociello Argerich, que intervino en la causa, revocó los procesamientos por asociación ilícita de los líderes de la facción disidente, argumentando en el fallo que si bien se admite que la barra puede cometer una pluralidad de delitos, asegura que todos son de carácter transitorio y que no están planeados previamente. La Cámara, al considerar que los hechos son separados, les puso un freno.
La Sala también confirmó que una posible investigación futura sobre la responsabilidad de policías y funcionarios debe quedar en el fuero ordinario y no pasar a la Justicia Federal, y que deberá tramitar por separado al resto de las causas. De ese modo, también redujo la posibilidad de llegar a considerar el delito de asociación ilícita.
5. Entrevista a Mariano Bergés para este libro, 14 de febrero de 2016.
6. A principios de febrero de 2016 se conoció la cámara oculta en la que Daniel Angelici se refiere a lo que sucedió durante el partido entre Boca y River.
7. Pablo Carroza. “Boca, barras y política: Que se maten, pero lejos”. Perfil, 17 de enero de 2015.
8. “La barra brava de Boca secó las banderas en la Bombonera, ¿quién la dejó entrar?”. Cancha Llena, 18 de septiembre de 2014.
9. “La victimización de Angelici, la maniobra para despegar a Macri del escándalo Boca”. La Política Online, 19 de mayo de 2015.
10. Ídem.
11. “La Bombonera, clausurada luego de los incidentes”. Clarín, 15 de mayo de 2015.
12. Alejandro Casar González. “El detrás de escena de la ‘no amnistía’ a Boca: la furiosa reacción de Angelici y el cambio de D’Onofrio a último momento”. Cancha Llena, 29 de enero de 2016.