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Medallas Colección Un Caño

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Clases magistrales (6)

Las claves de Menotti y Bilardo para ganar el Mundial. Hoy, los entrenamientos.
César Menotti / Carlos Bilardo

César Luis Menotti

Las cartas siempre son un pasatiempo. Nosotros hicimos campeonatos de truco, billar y tutte entre el cuerpo técnico y el plantel, con electrodomésticos de premios para las parejas ganadoras. No me anoté en el de billar para que fuera más parejo… También hacíamos torneos de ping pong. Esas cosas distienden, incluso los futbolistas nos cargaban si perdíamos rápido en algún juego.

Los entrenamientos tienen que dejar tiempo para las travesuras, de vuelve rutina.

En la concentración de José C. Paz, vinieron a pelear Víctor Galíndez y Hugo Corro en un ring armado, al que después subieron Villa y Killer con los guantes. Todo eso ayuda a que estén distendidos. Me llegaron a colgar un cartel en la puerta de la habitación que decía “Residencia privada del coach Schoen Menotti”, comparándome con el técnico alemán, y en la sala de televisión habla otro que la catalogaba como “Bulín”.

Carlos Salvador Bilardo

Hay que dejarlos hacer lo que les guste, lo que quieran. Si quieren Play Station, Play Station. Si quieren cartas, cartas, o cualquier cosa que se les ocurre. Mientras sea dentro de la concentración y se sienten cómodos sin molestar al grupo, no hay nada que no se pueda.

Para armar salidas es otro tema: ahí todos tienen que estar de acuerdo. Así nadie va a sentir que tiene privilegios. Si llega a haber dos grupos que quieren ir e lugares diferentes, el preparador físico saldrá con un grupo y otro integrante del cuerpo técnico se irá con el resto.

Del sexo se olvidan durante el torneo. No tiene sentido discutir si se prohíbe o no, porque no piensan en eso: los jugadores están tan mentalizados en otra cosa que vos les podés mostrar a la mejor mujer que ellos no van a reaccionar.


Parte 1: La Lista
Parte 2: El cuerpo técnico
Parte 3: La preparación física
Parte 4: Táctica y estrategia
Parte 5: La convivencia

*Publicado originalmente en el número 9 de la revista Un Caño. En mayo de 2006.

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